“Si no se domestica el enemigo interno, cuando intentamos domesticar a  enemigos externos, éstos crecen. Por tanto es una práctica de sabios domesticarse a sí mismos mediante las fuerzas del amor y la compasión”

               BODHISATTAVA TOKMAY SANPO

AHORA

Parto desde el ahora para hacer un recorrido hacia el pasado, es lo que conozco de mi, el ha sido el libro de los días en el que he escrito mi historia de aprendizaje. El futuro lo escribo también ahora, rellenando cada página en blanco de letras aromoniosas, de esperanza y de luz.

Crecí en el seno de una familia humilde. Mis padres trabajaban muchas horas, así  tenía el suficiente tiempo como para soñar, imaginar, corretear. Estaba en contacto con la naturaleza, los animales y sobretodo conmigo misma. Por otra parte entonces no existía la pedagogía del dialogo, (era de supervivencia) así que si tenía dudas existenciales o de cualquier otro tipo, debía de llegar a mis propias conclusiones. Eso te hace tener ciertos temores, pero al final te haces autónoma y desde luego resistente.

No tuve adolescencia (de la que me libre, Dios mío) había que madurar deprisa para aportar en casa, ser uno más de la unidad familiar. Rápidamente me incorpore al mundo laboral. Era la Barcelona de los años 70, muy estimulante para una joven de 14 años convencida que pertenecía a la “clase obrera”.

Hice mis coqueteos con la política, con el recién estrenado feminismo, con el sindicalismo y unos cuantos –ismos más. Me sentía en lo cierto, era coherente luchar, pelear, negociar y avanzar hacia la liberación de la opresión del sistema.

Enseguida me independice, y viví una profunda experiencia humana conviviendo en una comunidad con propósitos cristianos de base, (los críticos del catolicismo).

Nuestro compromiso era con las clases más desfavorecidas de la sociedad (gitanos, jóvenes desestructurados, mujeres abandonadas…) Lo mejor, era que creímos en lo que hacíamos, creíamos que el ser humano con mejor formación debía aportara los demás, creímos que ser pobre era una virtud, creímos que compartir lo que tenias era la única forma de dar sentido a tanto despropósito social.

Luego llego el 23F, temíamos por nuestras vidas, esos 3 ó 4 días fueron un autentico caos, retirada de libros comprometedores, escritos, nuestra casa,todo era una provocación.

Pasó y seguimos con nuestros proyectos: Yo llevaba grupos de teatro interactivo, “teatro en la calle”. Actuábamos en las Ramblas de Barcelona, en la Plaza del Pi.

Éramos inmortales, queríamos cambiarlo todo, revolucionarlo, crear tal catarsis como para que tambaleara la institución familiar, eclesiástica, política.

AHORA2

A los 20 años conocí al  hombre que  me trajo al levante, a Alicante. Me hice esposa, madre y de nuevo hija. Mis padres se vinieron a mi lado.  Al tiempo cuando me separe tenía un hijo, unos padres y al tiempo tuve otro hijo.

Seguí luchando, por ellos, por crear una unidad familiar un tanto atípica. También estaba trabajando como cuidadora de minusválidos psíquicos.

Fue un tiempo difícil, muchas preguntas. De pequeña me las hacía y tenia respuesta, en esta nueva etapa me costaba resolver el entresijo de la vida. Pero luchaba, por ellos tal vez. Los hijos son un regalo que has de tenerlo para siempre, el trabajo es otro regalo que has de cuidar y los padres te regalaron la vida sin preguntarte si te venía bien en ese momento. Así que tenía todo tipo de regalos y no se admitía devolución.

Ahora compruebo y sé que ha sido lo mejor que podía regalarme la vida. La vida que he tenido. Es la que yo he elegido, el ser humano es el único ser que elige. Elije ver la realidad desde diferentes puntos de vista. Solo es cuestión de aceptar la causa.

AHORA YO

Mi primer contacto con el Yoga, fue de una forma inconsciente. Tenía que prepararme para el parto de Luis, mi hijo mayor. Así que aprendí a “observar”. Observaba como se movía en mi interior, como cambiaba de postura, como cuando yo estaba en calma se movía más. Luego aprendí a hablar con él, y me contestaba según lo que le decía, las palabras adquirian una nueva dimensión. Más tarde aprendí a respirar, se acercaba el parto, así descubrí que la respiración tenia gran poder sobre mis sensaciones, de ansiedad, angustias matutinas, dolor, cansancio…lograba liberarme de esto, era mágico.

El parto de Luis, fue maravilloso, nació vigoroso, activo ( Así sigue desde hace 24 años).

Transcurrieron los años, la vida cotidiana se instalo. Eso proporciona seguridad y cierta calma. Piensas que tienes todo bajo control, un buen trabajo, una casa en el campo, un hijo que crece sano, unos padres cerca para  apoyarte un marido estupendo.

Pero la vida es movimiento continuo, transformación y lo que parece estar consolidado de repente puede desmadejarse. La mente entra en un estado de confusión,  y el cuerpo se resiente. Tienes que  aprender de nuevo, y te preguntas ¿y ahora qué hago? Y sobretodo ¿cómo lo hago?

Entre tantas dudas y cambios tuve  a Francisco. Vino suavemente, sin llamar la atención. (Así sigue desde hace 15 años).

“Si observamos que el amor es una concordancia perfecta, una resonancia armoniosa, un acorde total con la fuente de la vida y por tanto, con sus innumerables manifestaciones, sean cual fueren, entonces el amor a la vida expulsa el temor de todos los niveles de conciencia”   (psicología de los chacras).

Después de 18 años trabajando con minusválidos psíquicos desarrolle una lesión que me permitió ser pensionista. Coincidió con traslado de casa y reubicación de papas. ¡La vida volvía a ser viva! tenia movimiento y transformación.

Reconecte con mis primeros pasos en el yoga.  Respiración, quietud, observación.

Me forme como instructora en Hatha Yoga en  Madrid, fueron fuertes y profundos mis maestros. Expulse el temor a lo inesperado, ya que nada hay que esperar, halle el camino de la concordancia, porque en la vida las primeras preguntas tienen concordancia con las respuestas posteriores, encontré armonía, porque estaba en mi, no fuera.

Más tarde me forme como instructora del método Pilates.

Siento que el universo no me ha dejado sola ni un instante es más se qué siempre ha estado conmigo, pero antes no tenía ojos para ver pues los abría hacia afuera, para luchar. Cuando cierras los ojos y escuchas tu ser interior despiertas la conciencia y cesa la lucha, haces tuyo el sentido de “Ahinsa” hacia ti misma y hacia los demás. Estas a salvo, porque AMOR A LA VIDA , así ,con mayúsculas está en tu centro. Ya no hay dualidad, todos los seres tienen que ver contigo y los respetas como algo propio. 

AHORA, en plena madurez femenina, esa edad en la que percibes la vida como una audaz aventura, decido poner en marcha este proyecto. Cargado de autoescucha y de cercanía con mis semejantes.

Intento acercar a mis semejantes a las enseñanzas del Yoga, El yoga es aconfesional, no hay templos, la espiritualidad es domestica. Se basa en la aceptación y la confianza.

La ética yóguica no es coercitiva, sino orientativa, aplicando los Yamas y los Niyamas.( código de normas individuales y sociales)

El  Karma, corresponde a la estructura del carácter, son los patrones emocionales que utilizamos para resolver circunstancias.

El yoga mueve estas estructuras, trabajando desde lo físico, el cuerpo es el vehículo que utilizamos.

Todos buscamos la felicidad, la armonía, el bienestar. Estos aspectos son esenciales en el ser humano. Hay dos formas de conseguirlo: una es ser depredador del mundo, adquiriendo posesiones, dominando la naturaleza a otros seres etc. Otra encontrar estos aspectos esenciales en uno mismo, conectar con nuestro centro, es ecológico.

La espiritualidad del yoga se basa en el templo del cuerpo, ser fiel a nosotros mismos.

En el trabajo de fusión he integrado algunos ejercicios de Pilates, para dar más énfasis a la tonificación localizada. Tiene muy buena aceptación, ya que incide en el plano físico por tanto más familiar para nuestra cultura occidental.